Hay que decirlo sin anestesia (valga el término): el cuidado de la salud sufre hoy en Río Negro una crisis casi terminal. Falta de médicos especialistas en los hospitales, déficit de enfermería a pesar de haber muchos profesionales, edificios en mal estado, presupuestos escasos en los hospitales y directores nombrados a dedo en contra de la legislación vigente. No es cuestión solo de hoy, es algo de arrastre, que lejos irse solucionando, se agrava cada vez más porque no hay soluciones de fondo, sino sólo parches, cuando los hay.

El cuadro de situación es grave: los tres hospitales mayores de la provincia, están saturados y con recurso humano escasos para la demanda actual. Catriel con un hospital de campaña, bajo la promesa de un nuevo hospital del que sólo se conoce la maqueta, porque el terreno donde se anunció la construcción para este año no tiene siquiera una estaca clavada en el predio.

El Hospital de Cipolletti, que recibe pacientes desde todos los rincones de la provincia y aún de otros lugares, tiene la guardia colapsada todos los días por los accidentes de tránsito y, muchas veces, por la carencia de insumos, cuando no los profesionales no dan abasto y padecen ataques vandálicos. Es cierto, además, que desde temprano, sigue habiendo largas colas para conseguir turnos y la presencia de parientes de internados, por todos lados. Se trata de una compleja organización que incluye todos los niveles y especialidades que acrecientan las necesidades de ordenamiento y de recursos.

La situación del Hospital de Bariloche no es mejor ni distinta. Según especialistas, su situación “exige una profunda mirada de las autoridades”. Faltan médicos –afirma-, faltan insumos básicos y “da la sensación que se comienza a correr sobre la emergencia, falta de algunos medicamentos a la hora de retirar lo recetado por los profesionales, demoras y mala atención en diversos sectores y servicios, falta de recursos humanos, turnos que se dan y no se cumplen por ausencias en los consultorios externos”.   Estos aspectos agravan este cuadro de situación, con las complicaciones que generan los paros de los trabajadores de los distintos gremios que provocan que los que llegan de lejos deben retirarse sin atención. Y a la falta de recursos humanos se suman la escasez de descartables, de reactivos para realizar análisis, los recortes en combustible y los desentendimientos entre el Hospital central y los otros, de donde provienen las derivaciones.

Situación parecida es la del Hospital de Viedma. “Está vacío” es la descripción que hacen de ese hospital quienes lo visitan o incluso quienes han acudido a prestar servicios para “tapar agujeros”.

No alcanza con edificios

 

Está demostrado que como en la educación con las escuelas, no es suficiente en la salud con la construcción de hospitales –grandes o pequeños- centros de salud y sala de primeros auxilios. Es necesario dotarlos de profesionales con vocación de servicio (no solo para ganar dinero), pero con buenas y justas retribuciones desde los más altos hasta los más humildes y proveer de los insumos fundamentales. Si esto no es así, la prioridad de la salud no resulta más que un verso y se tienen modernos hospitales con gente que se enferma más que antes, que es mal atendida, por profesionales mal pagos y sin elementos y que aquello de que la prevención es la mejor cura, es cada vez más una utopía.-